La Belénmanía

Loretta Martin 12 Mayo 2010 0


belén esteban

Belén Esteban se ha convertido en un fenómeno sociológico y de masas. Es el personaje del nuevo siglo XXI. Nadie se resiste a su encanto o a su chavacanería, según se mire. Unos la adoran por ser natural como la vida misma, decir lo que piensa, no avergonzarse de su barriobajerismo y de su incultura. Los fans de la Esteban la ven como a Golliath cuando luchó contra el gigante. La chica de barrio y muerta de hambre cuyo amor propio y cuyo amor por su hija la hicieron enfrentarse al torero famoso y millonario. La cenicienta rubia de bote con final de cuento triste porque nunca se casó con su príncipe azul. 

Por otro lado, sus detractores la aborrecen por su vulgaridad, por creerse su propia leyenda, por hacer gala de lo que debería avergonzarla, por ganar tanto dinero habiendo hecho tan poco en la vida, por convertir la ordinariez en norma admisible en sociedad y por haberse hecho más famosa que el hombre que la convirtió en famosa. Y esto último es verdad, hoy por hoy, existe más gente que conoce a Belén Esteban que al propio Jesulín de Ubrique. Sólo se recuerda un caso así en los años ochenta, cuando la vida de Isabel Preysler entraba en los exámenes de cultura general. 

La princesa del pueblo, o mejor dicho, la princesa de pueblo ha conseguido meterse en la final de “Más que baile” aún bailando como un cadáver en pleno rigor mortis. Su inutilidad bailando nos ha dado igual, su falta de interés en mejorar y su chulería antes los jueces la han engrandecido aún más. A la Esteban se le perdona TODO. Es tal su onda expansiva de influencia en el espectador que ha conseguido el fenómeno simpático en nosotros. Odiamos a quien ella odia, es decir, sus enemigos son nuestros enemigos, sus antipatías son nuestras antipatías. Que se lo digan a Beatriz Trapote con quien nuestra princesa tuvo un rifirrafe y que ahora mismo es concursante de “Supervivientes”. Bueno pues la chica ya tiene media pata fuera del concurso porque los comentaristas de la cadena la ponen a caldo y hasta los propios concursantes no la quieren, unos porque simpatizan con la Esteban y otros PORQUE NO QUIEREN TENER A LA ESTEBAN EN CONTRA. Porque la sombra de la Esteban es muy alargada… 

Belencita tiene un nuevo nombre: “La Intocable” 

Ya sólo le falta emular a John Lennon y decir que ella es más grande que Jesucristo. Y hasta el Papa estará de acuerdo con ella.