TOROS NO Y POLLOS SÍ?
Ya es oficial, el Parlament lo ha votado. Desde 2012 las corridas de toros van a dejar de existir en Catalunya. A unos les parece fantástico porque es un paso más hacia la civilización y el sentido común más humano y a otros les parece lamentable porque el patrimonio cultural se empieza a perder…
En mi opinión, las corridas de toros son una barbarie, lo mires como lo mires. Aún así, admito que el espectáculo de colores, movimientos, música y público puede tener algo de belleza y de arte, pero se acaba en cuanto le ves salir la primera gota de sangre a un animal que, sin comerlo ni beberlo, se encuentra en un espacio sin salida y debe optar por el ataque para defenderse.
Dicho lo anterior, creo que el Parlament y todos los que atacan las corridas de toros por cuestiones de humanidad hacia los animales, han empezado la casa por el tejado. Hasta el día de hoy, en España, nadie ha atrevido a meter una cámara oculta en los mataderos municipales para ver cómo mueren el resto de animales que habitualmente son sacrificados. Por suerte, en el Reino Unido sí se hizo y el documento fue espantoso y para dar escalofríos al más insensible. Los corderos se metían en masa, porque hay que hacer dinero y no estamos para ir despacito ni para ternuras, sino para terneras. Entraban en una cinta transportadora tan seguidos unos de otros que las máquinas que se suponía que tenían que causarles la muerte por electrocución cerebral no podían ejecutarlos a un ritmo tan alto, por lo que muchos animales sólo quedaban “grogis” cayendo a la cinta todavía vivos. Al segundo después, un obrero se apuraba en abrirle la barriga, sacarle las vísceras y despellejarlo para el siguiente paso. Durante ese proceso, la criatura daba patadas porque todavía estaba viva…
Y si hablamos de su forma de morir, hablemos también de su forma de vivir. Nadie tampoco ha prohibido en ningún parlamento las aves criadas en batería, a las que se les deforma el cuerpo por no poder moverse y a las que se les ha negado el derecho más fundamental de la vida, el moverse, ver el cielo y el Sol. Tampoco hemos prohibido esos animales criados exclusivamente para algo tan frívolo como la moda. Los visones, las serpientes, las chinchillas, las martas cibelinas… Nadie ha movido un dedo por ellos.
Señorías del Parlament, son ustedes unos hipócritas. Han querido empezar la casa por el tejado. Se han puesto en defensa del animal que mejor vive en España, el Toro de Lidia. Toda su vida en campo abierto, mimado y cuidado por ganaderos y veterinarios y al que se le da la oportunidad de defenderse, porque a veces se llevan por delante al que los mata. Ninguno de esos derechos se les da al resto de los animales que son asesinados todos los días en nuestro país.
Yo lo tengo muy claro, si he de reencarnarme en un animal, quiero ser un toro de lidia. Viviré mejor, moriré defendiéndome y a lo mejor hasta quedo en la historia por haberme cargado a alguien o por haber sido indultado. El toro, señorías, es la jet-set de los animales. Y por él está el país enfrentado, pero al resto de los animales… que los zurzan.
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