Dos Cenicientas modernas, dos historias diferentes

Esta es la metaformosis del rostro de la llamada con tantos nombres, que el último es “Bride of Frankestein” en alusión a su poco agradable imágen. Jocelyn Wildstein no debe ser juzgada tan despreocupadamente, detrás de esa imágen, que ella presume, resultado de su amor por los felinos, existe una mujer a la que la riqueza no le dio más que infelicidad.
Tal cuento de hadas moderno, Jocelyn la hija de un pobre tendero de Lausana, Suiza, se encontró un día con el millonario hijo de una familia por muchas generaciones llena de dinero, Alec Wildstein. El amaba los felinos, los paseos por Kenia y la vida de playboy; ella amaba a Alec y todo lo que fuera riqueza y buen gusto, ah y a los felinos tanto como él. Sin embargo el matrimonio con 2 hijos, no fue siempre bien, él era olímpicamente infiel.
La pobre chica de Lausana no olvidaba su origen de proletaria y encima la familia política se encargaba de marginarla, el marido siempre enamorado de chicas, encontró un día un nuevo amor. Jocelyn no estaba dispuesta a perderlo y en el colmo de su inseguridad decidió parecerse a esos felinos que él amaba. Nada salvó el matrimonio, peleas, discusiones, amenazas a punta de pistola y una era de cirugias que la convertirían en la imágen que vemos hoy.
Alec logró el divorcio, doloroso y cruel. Jocelyn fue sometida al escrutinio público, de su orígen, rumores sobre haber trabajado en un burdel parisino en su soltería, pero aún así, se elevó con un millonario acuerdo de divorcio. Dinero que no le dio la felicidad, porque cada año desde los 70, hasta hace poco ya a las puertas de los 62 años, gastó millones en convertirse en una replica “fea replica” de un felino.
Triste cenicienta, que alcanzó un principe que no le hizo feliz y le abandonó.

Esta es la imágen de otra cenicienta moderna, la hoy Baronesa Carmen Thyssen Bornesmiza. De nombre de soltera Carmen “Tita” Cervera, tenía en su infancia todo menos riqueza. De orígenes modestos, su padre les abandonó a ella y a su madre, cuanto tenía 5 años.
Su madre se esforzó por proveer a su hija de la mejor educación, en los mejores colegios de Cataluña y con el tiempo la situación económica fue mejorando. Carmen se convertía en una bella mujer, aprendió idiomas en Suiza y estuvo en Londres aprendiendo inglés.
En 1961 participaba como Miss Cataluña en el Certámen de Miss España, en el que se impusó y participó en Miss Universo quedando en tercer puesto. Empezaba entonces una vida diferente para Carmen, rodeada de luces y fama, conoció a mucha gente famosa y se rodeó de ídolos de la música.
Se casó con el exTarzán Lex Baxter y con el playboy Espartaco Santoni. Luego tuvo, en un momento en que era un verdadero escandalo, un hijo del que nunca dijo quién era el padre. Tita actuó en películas, series de la televisión y en algunas mal escogidas películas tipo destape. Carmen en 1982 conoció a un millonario, mecenas del arte, playboy y hombre de mundo, Heinny Thyssen Bornemisza.
El idilio acabo pronto en boda y contra todo lo que podría esperarse, Thyssen reconoció como suyo al hijo de Carmen. Paso a ser aquella chica hija de una sencilla dama de Navarra, una Baronesa, y el gran amor del Barón Thyssen. Carmen amante de las bellas artes, se convirtió en una mecenas tan grande como su marido e impulsó en él, el amor a su tierra, España.
La familia y el Baron propiamente, tenían en la hacienda familiar suiza La Favorita, una de las más grandes colecciones de arte del mundo, y gracias a Carmen la misma fue cedida por el Barón para ser alojada en España. Para el 2002, cuando el Barón murió, Carmen había logrado ya una colección para España única en el mundo y heredó de su marido una fortuna incalculable.
Mucho ha pasado desde entonces, Carmen sigue siendo una enamorada de su país y el arte, se ha dedicado con aplomo a su sueño hecho realidad, el Museo Thyssen Bornesmiza en el centro de Madrid. Y es hoy por hoy, la cenicienta que encontró a su principe y fue felíz!
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